Conectar una tienda con un ERP empieza por entender qué ocurre antes y después de pulsar “comprar”. Una interfaz tiene que responder a los casos cotidianos y también a las excepciones que encuentra el equipo.
Un producto, varios contextos
El nombre comercial, las variantes y las imágenes que muestra una tienda pueden organizarse de forma diferente a los datos de operación. Antes de conectar Shopify o Magento con Business Central, conviene acordar cómo se identificará cada producto y cada variante.
La disponibilidad necesita una definición
Decide qué existencias pueden mostrarse en línea, qué almacenes participan y cómo se tratarán las reservas. La cifra disponible para vender debe tener un significado compartido entre la tienda y la operación.
Un pedido no termina en la importación
Traza lo que ocurre con los descuentos, los envíos, los cambios, las cancelaciones y las devoluciones. Son escenarios que conviene incluir en la conversación de diseño y en las pruebas del proyecto.
Deja visibles las excepciones
Cuando una operación no pueda completarse, el equipo necesita saber qué pasó y qué hacer después. Define responsables y un proceso de revisión antes de poner la integración en marcha.
Para tu siguiente integración, prepara tres pedidos de prueba: uno sencillo, uno con descuento y uno con devolución.
Artículo propuesto para revisión editorial por 365 Dynamics Circle.
